26 de diciembre de 2008

La sensación, primero de angustia y después de vacío, cada vez que escucho la frase: "Dí todo por mis hijos y nunca nadie me lo reconoce", me deja pensando en si es necesario decir ese tipo de cosas en voz alta y más luego, preguntarles: ¿Para qué tuvieron hijos?. No encuentro ese reproche oportuno para ningún tipo de situación y mucho menos, delante de personas que nada tiene que ver con esos rollos.

Es mucho más fácil repartir mierda que buscar los detalles lindos.