24 de junio de 2009


Quiero entrar
en tus cosas revisar
abrir cada cuaderno y dejarlo en su lugar

Y buscar
en tu libro de secretos del mar
darle cuerda a tus juguetes
y verlos funcionar

Quiero estar entre tus cosas
quiero estar entre tus cosas

Caminar
a oscuras por la sala y encontrar
notas olvidadas
y sentir que sos fatal

Quiero estar entre tus cosas
quiero estar entre tus cosas

18 de junio de 2009

Del último lunes

Silencio ciertas cosas que con palabras no logro expresar. Me detengo en tus mejillas cada vez que sonreís cuando te hago cosquillas o te beso la oreja. Es que, es demasiado simple como para andar inventando frases complicadas. Empiezo a extrañarte un día antes de que te vayas y logro destruir la realidad del lunes, del último día en que dormís conmigo.
Mi cabeza encaja casi perfecta sobre tu hombro y me completo atravesando mi pierna sobre las tuyas. Siento tu calor y tus latidos. Giras la cabeza y me besas suave la frente, lo haces tan parte de mí que no quiero que te vayas nunca.
El té está siempre listo cuando llego sin terminar de despertarme y me miras y me decís que soy hermosa, así de ojerosa y despeinada y no sé por qué, pero te creo. Debe ser la forma en que lo decís. Me dan ganas de meterte en mi cama de nuevo. Voy hasta la banqueta que está a tu lado y desayunamos más besos que galletitas. Y salen más sonrisas que mates. No puedo seguir pensando que es increíble como me abrazas y me decís lo mucho que me amas.
Desearía que el día tuviera más horas y transcurrieran a una lentitud inimaginable. Que cada canción que me cantas fuera eterna. No resisto la tentación. Me acerco lo que más puedo, nuestras narices se chocan y me veo reflejada en tus ojos, con una sonrisa que jamás encuentro en el espejo al mirarme. Supongo que es bastante parecida a la que me provoca el pensarte.
Bostezo e insisto en intentar una siesta. Abrís la puerta, entras en mi mundo y lo cerras con llave, para que nadie descubra la altura a la que volamos. Me acuesto arriba de tu cuerpo y con un poco de esfuerzo nuestras partes coinciden. Pones tus manos en los bolsillos de mi pantalón y yo rodeo tu cabeza hasta acariciar tu pelo. Y me veo, me encuentro en vos. Podríamos estar horas así, sin decir una sola palabra y entenderíamos todo sin embargo.
Después te duchas, con el bolso a medio terminar y yo, sentada en el colchón trato de escribir alguna frase en mi cuaderno. Intento contenerme pero no puedo. Me duele no amanecer con vos los martes. Se humedecen la tinta, mis manos y la frazada. Me controlo, no quiero que me veas frágil, no quiero transmitirte tristeza. Tiño mi pañuelo de tu perfume, para olerlo hasta la madrugada en la que te encuentre nuevamente. Y volves descalzo, te sumas a mí, me abrazas como si fuera la última vez, siempre le pones la misma fuerza.
Entonces vamos camino a la terminal, agarrados, acariciando uno por uno nuestros dedos. Me gusta acercarme a tu oído y susurrarte que te amo. Y el nudo en mi garganta casi que no me deja respirar. Estamos convenciéndonos de lo hermoso que es habernos encontrado y tenernos el uno al otro a pesar de la distancia... Logramos una despedida a la velocidad de la luz, porque no vemos la novela del eterno adiós, con él arriba del micro y ella en el andén. Cierro la puerta y te sigo con la mirada, te vas caminando despacio, giras, levantas tu mano, saludas y te alejas. Empieza a sonar "Learning to fly" y ¿Cómo hubiera sabido de quién era de no haberte conocido?

Pasa el martes, en el que se desprende un poco del cielo en el que me mantuve. Pienso que me gusta extrañarte, que así te valoro mucho más que si te tuviera todos los días conmigo. Pero creo que mi cerebro dispara eso solo para distraerme un poco, para alivianar el dolor. Pasa el miércoles y ya no soy yo, el mal humor me hace decir cosas que no quiero y trato de encerrarme. Reacciono tarde, no sé verlo a tiempo. El jueves... el jueves transformo el monstruo en caminatas llenas de música y sonrisas, en cuadernos con frases, en pensamientos optimistas, en buscar soluciones para que esos lunes no te lleven de regreso. Para poder poner mi cabeza sobre tu hombro, que me acaricies el pelo y me olvide de todos mis miedos aunque sea por esa noche.

Esto es lo mejor que puedo hacer.-


Pd: I love you.

16 de junio de 2009