5 de septiembre de 2010
Uno de Vallejo
Entre el dolor y el placer median tres criaturas,
de las cuales la una mira a un muro,
la segunda usa de ánimo triste
y la tercera avanza de puntillas;
pero, entre tú y yo,
sólo existen segundas criaturas.
Apoyándose en mi frente, el día
conviene en que, de veras,
hay mucho de exacto en el espacio;
pero, si la dicha, que, al fin, tiene un tamaño,
principia ¡ay! por mi boca,
¿quién me preguntará por mi palabra?
Al sentido instantáneo de la eternidad
corresponde
este encuentro investido de hilo negro,
pero a tu despedida temporal,
tan sólo corresponde lo inmutable,
tu criatura, el alma, mi palabra.
9 de julio de 2010
6 de mayo de 2010
Dame lo mejor yo me voy con vos y que te parta un rayo en dos, no hay explicacion para nuestro error y así te vas multiplicando!
Porque siempre hacemos todo mal, porque caminamos casi sin mirar. Porque nunca hacemos nada bien porque nos fijamos solo en nuestros pies.
Yo me muero así, no procreo más... el mundo te va a atrapar. Si todo es ambicion, si ya no hay emocion: a mi se me destruye el alma!
Vamos dale vamos animate a despertar, salí de tu casa. Vamos dale vamos, vamos todos a mirar... a ver que pasa. Vamos dale que la historia
no la escribe dios, ni te acompaña, vamos dale vamos, vamos que ya sale el sol!
Porque siempre hacemos todo mal y si nada hacemos, para que opinar. Porque nunca hacemos nada bien, lo poco que hagamos siempre salta mal.
No confio en vos, ni confio en mi... tu sangre me hace feliz. Todos quieren mas, siempre un poco más y asi no se construye nada!
Vamos dale vamos animate a despertar, salí de tu casa. Vamos dale vamos, vamos todos a mirar... a ver que pasa. Vamos dale que la historia
no la escribe dios, ni te acompaña, vamos dale vamos, vamos que ya sale el sol!
14 de abril de 2010
4 de abril de 2010
2 de abril de 2010
Celebración de las contradicciones.
"Desatar las voces, desensoñar los sueños: escribo queriendo revelar lo real maravilloso, y descubro lo real maravilloso en el exacto centro de lo real horroroso de América.
En estas tierras, la cabeza del dios Eleggúa lleva la muerte en la nuca y la vida en la cara. Cada promesa es una amenaza; cada pérdida, un encuentro. De los miedos nacen los corajes; y de la dudas, las certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios, otra razón.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día.
En esa fe, fugitiva, creo. Me resulta la única fe digna de confianza, por lo mucho que se parece al bicho humano, jodido pero sagrado, y a la loca aventura de vivir en el mundo."
30 de marzo de 2010
27 de marzo de 2010
21 de marzo de 2010
7 de marzo de 2010
3 de marzo de 2010
27 de febrero de 2010
24 de febrero de 2010
Con C de Conchuda
Ajá!
15 de enero de 2010
De por qué te corté la cabeza....

Terricola 1 dice:
P dice que estamos viendo muchas pelis de asesinos (?)
Tengo el instinto bien despierto
Cuidado terricolassssssssss!
Terricola 2 dice:
jajja
bueno a mi me pasaba y el psiqui me dijo q dejara de verlas (no solo por los sueños) era mas violencia no q mataba gente
Terricola 1 dice:
Claro
Bueno, pero mi psicologa se fue de vacaciones, puedo hacer lo que se me de la gana!
(Por favor, no se lo digas!)
13 de enero de 2010
Ya me han contado hasta ocho (Bukowski)
Observo
3 pájaros
en un cable
de teléfono.
Uno se va
Volando
Luego
Otro.
Queda uno,
Luego
También él
Se va.
Mi máquina de escribir está
Silenciosa como un sepulcro.
Y yo me he quedado
Reducido a observar
Pájaros.
Simplemente he pensado
Que te lo debía
Contar
Cabrón.
8 de enero de 2010
¿Sentiste que todo lo que hiciste hasta ahora fue en vano y no hay salida?
¿Sentiste que pasar por tanto dolor no te fortaleció en absoluto?
¿Sentiste que en realidad no hay nadie que pueda entender lo explota adentro tuyo?
¿Sentiste que llorar te aliviaba la ansiedad pero seguías teniendo miedo a que la historia se volviera a repetir?
Yo sentí eso y mucho más, pero también los abrazos con los cuales me contuviste cada momento en el que creía que todo se derrumbaba...
Eso responde sólo un porcentaje a la pregunta de ¿Por qué cada día que pasa te amo más?
4 de enero de 2010
3 de enero de 2010
(…) me levanto sobresaltado; si por lo menos pudiera dejar de pensar, ya sería mejor. Los pensamientos son lo más insulso que hay. Más insulso aún que la carne. Son una cosa que se estira interminablemente, y dejan gusto raro. Y además, dentro de los pensamientos están las palabras, las palabras inconclusas, las frases esbozadas que retornan sin interrupción: “Tengo que termi… yo ex… Muerto… M. de Roll… ha muerto…No soy… Yo es…” Sigue, sigue, y no termina nunca. Es peor que lo otro, porque me siento responsable y cómplice. Por ejemplo, yo alimento esta especie de rumia dolorosa: existo. Yo. El cuerpo, una vez que ha empezado, vive solo. Pero soy yo quien continúa, quien desenvuelve el pensamiento. Existo. Pienso que existo. ¡Oh, qué larga serpentina es sensación de existir! Y la desenvuelvo muy despacito… ¡Si pudiera dejar de pensar! Intento, lo consigo: me parece que la cabeza se me llena de humo… y vuelve a empezar: “Humo… no pensar… No quiero pensar. No tengo que pensar que no quiero pensar. Porque es un pensamiento”. ¿Entonces no se acabará nunca?
Yo soy mi pensamiento, por eso no puedo detenerme. Existo porque pienso… y no puedo dejar de pensar. En este mismo momento –es atroz- si existo es porque me horroriza existir. Yo, yo me saco de la nada a la que aspiro; el odio, el asco de existir, de hundirme en la existencia. Los pensamientos nacen a mis espaldas, como un vértigo, los siento nacer detrás de mi cabeza…, si cedo se situarán aquí delante, entre mis ojos, y sigo cediendo, y el pensamiento crece, crece, y ahora, inmenso, me llena por entero y renueva mi existencia.
Mi saliva está azucarada, mi cuerpo tibio; me siento insulso. Mi cortaplumas está sobre la mesa. Lo abro. ¿Por qué no? De todos modos, así introduciría algún cambio. Apoyo la mano izquierda en el anotador y me asesto un buen navajazo en la palma. El movimiento fue demasiado nervioso; la hoja se ha deslizado, la herida es superficial. Sangra. ¿Y qué? ¿Qué es lo que ha cambiado? Sin embargo, miro con satisfacción en la hoja blanca, a través de las líneas que tracé hace un rato, ese charquito de sangre que por fin ha cesado de ser yo. Cuatro líneas en una hoja blanca, una mancha de sangre: es un hermoso recuerdo. Tendré que escribir encima: “Ese día renuncié a escribir un libro sobre el marqués de Rollebon”.
¿Me curaré la mano? Vacilo. Miro el ligero fluir monótono de la sangre. Justamente ahora se coagula. Se acabó. Mi piel parece enmohecida alrededor del tajo. Debajo de la piel sólo queda una pequeña sensación semejante a las otras, quizas más insulsa todavía (…)







